
fotos: Natalia Olivera y LH
Andrés Guarderas se conectó con el satélite para marcar la distancia y el abasto Francisco Cobo dio la señal de partida. El grupo pasó por Biblián, Deleg, y se internó a las rieles del tren. En ese sector y gracias a las lluvias, el camino estaba enlodado y con pequeños derrumbes. En ciertas partes había zanjas abiertas para alcantarilla. Pero el aire puro, la belleza del bosque, el olor de eucalipto y los antiguos túneles valieron más que salpicarse de lodo.
A la altura de San Pedro de Bolivia, la vía del tren –pública por cierto- está mantenida unos 2 kilómetros pero luego se pierde invadida por viviendas y alambradas.
La llegada fue a Javier Loyola durante la Misa del famoso padre Víctor que atrae a cientos de personas de los alrededores, aún de Cuenca.
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