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Qué ignorancia dañar el Parque Nacional Yasuní

  Antes se fumaba en todos lados, aún en las escuelas y los hospitales. Los médicos no conocían de la asepsia y enfermaban más a sus pacientes con sus manos e instrumental infectados. Por eso las mujeres preferían dar a luz en sus casas, con matronas que sí se lavaban las manos. La ignorancia campeaba. Antes se decía que las mujeres eramos inferiores, inútiles, no nos dejaban votar, y vivíamos en un sinfín de prohibiciones. Lo mismo sucedía con las personas afrodescendientes y ni qué decir de aquellas con capacidades especiales. Y la ignorancia campeaba. Los autos eran ruidosos, pitaban con desafuero, no había límite de velocidad ni obligación legal de respetar al peatón y al ciclista. Entonces la ignorancia campeaba. Antes se podía talar bosques, devastar la selva, entrar con maquinaria pesada sobre árboles milenarios, matando jaguares, capibaras, monos, osos perezosos, pichones de todo tipo de aves hasta lograr su extinción. Podían perforar la tierra húmeda llena de

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